El Profeta Muhammad (la paz sea con él) es considerado por los musulmanes como el último profeta y mensajero de Dios (Allah), enviado a toda la humanidad y a los genios. Su linaje se remonta a Adán, y su misión fue completar y sellar la cadena de profecías.
Su Identidad y Misión: Los musulmanes creen firmemente que Muhammad ibn Abdullah ibn Abdul Muttalib (que la paz sea con él) es el Mensajero de Allah, el señor de los mensajeros y el Sello de los Profetas. Fue enviado a toda la gente y a los genios, como indica el Corán: "Y no te hemos enviado sino como misericordia para todos los mundos" (Corán, Al-Anbiya 21:107). El Profeta Muhammad (la paz sea con él) recibió milagros, algunos de los cuales superaron los otorgados a profetas anteriores. El Corán mismo es el milagro más grande y perdurable, una obra maestra de elocuencia y guía divina que la humanidad ha sido incapaz de imitar (Abdülkâdir Geylânî — el-Gunye, s. V01/P155–V01/P157).
Nombres y Cualidades: Se le conocen varios nombres, entre ellos Muhammad, Ahmad, Al-Mahî (el que borra la incredulidad), Al-Hâshir (el que reúne a la gente), Al-'Âqib (el último) y Al-Muqaffî (el que sigue). Estos nombres reflejan su papel como portador de la revelación final y como modelo de virtud. Se le describió como poseedor de las más altas cualidades morales: veracidad, honestidad, valentía, elocuencia, generosidad, humildad, compasión por los necesitados y paciencia ante las dificultades de la profecía. Fue un ejemplo de las mejores éticas (Teftâzânî — Şerhu'l-Makâsıd, s. V02/P187–V02/P188).
Milagros y Señales: Además del Corán, se le atribuyen numerosos milagros, como el manantial de agua que brotó entre sus dedos, la multiplicación de alimentos escasos para saciar a multitudes, la curación de enfermos, la división de la luna y el hecho de que las piedras y los árboles lo saludaran. Estos milagros sirvieron para confirmar su profecía ante quienes buscaban la verdad (Abdülkâdir Geylânî — el-Gunye, s. V01/P155–V01/P157; Teftâzânî — Şerhu'l-Makâsıd, s. V02/P187–V02/P188).
Inicio de su Profecía: La revelación comenzó a descenderle en el Monte Hira, en forma de visiones veraces que se cumplían como la luz del amanecer. Posteriormente, el Arcángel Gabriel (Yibril) se le apareció y le transmitió el Corán, comenzando con las primeras aleya de la Sura Al-'Alaq (Corán, 96:1-5) (İbn Hişâm — es-Sîretü'n-Nebeviyye, s. V01/P238–V01/P240; Müslim — el-Câmiu's-Sahîh, s. V00/P000–V04/P1829).
El Profeta Muhammad (la paz sea con él) fue enviado para completar las nobles cualidades de carácter y para establecer la ley divina, invitando a la humanidad a la adoración de un solo Dios, Allah, y a vivir de acuerdo con Sus preceptos (İbn Sa'd — et-Tabakātü'l-Kübrâ, s. V01/P163–V01/P165).